3r day. Yokohama (parte II)

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En la última entrada os hablaba de nuestra experiencia en Kamakura y hoy toca la segunda parte de ese día: Yokohama. Sin duda, dos ciudades completamente diferentes en un mismo día.

Como os contaba en el post anterior, después de pasar la mañana y comer en Kamakura, cogimos el tren y nos dirigimos hacia su vecina Yokohama, la segunda ciudad más poblada de Japón.

Llegamos sobre las 4 de la tarde aproximadamente, por lo decidimos reducir las visitas a lo esencial para no acabar agotados y así poder disfrutar bien de lo que quedaba de día.

La primera visita fue a la zona de Mirato Mirai 32, zona del puerto pero llena de edificios de arquitectura moderna y vanguardista, y dónde teníamos marcados distintos highlights para ver. El primer problema al que nos enfrentamos fue que nos vinimos arriba y pensamos que iba a ser un paseo agradable desde la estación de Yokohama hasta el puerto (entre 2 y 3km según el punto de medición) y resultó hacerse un poco pesado y se nos hizo como un poco más largo de lo que era. Así pues os dejo mi consejo para Yokohama: coged el metro…Lo agradeceréis!

Panorámica de Cosmo World, Yokohama

Una vez en la zona, fuimos pasando por los diferentes puntos de interés: Landmark Tower, Queen’s Square, el parque de atracciones Cosmo World… pero teníamos uno claro: el museo de Cup Noodles, ya que nos parecía bastante curioso y además nos encanta el ramen.

Cup Noodles Museum

Pero ahí nos encontramos el segundo fail: no llegamos por apenas 10 minutos, pues cierran la admisión unos 50 minutos antes del cierre. En esos momentos maldijimos todas las paradas y todas las bajadas de ritmo de camino al museo, pero no podíamos hacer nada, así que decidimos visitar el centro comercial World Porters.

En teoría cada planta del World Porters está “tematizada” por secciones, pero la verdad es que la realidad o, por lo menos lo que vimos nosotros, distaba un pelín de esa descripción. Las tiendas estaban bastante mezcladas en las diferentes plantas y, sinceramente, no tiene nada de especial, ni su último piso, el Broadway, el cual resultó ser bastante triste.

Como el Sankeien estaba también cerrado, decidimos coger el metro -esta vez hicimos bien-, e ir hacia el Yokohama Chukagai, es decir, el barrio chino. Es muy fácil de encontrar desde el metro y muy reconocible, por lo que no tiene pérdida.

Yokohama Chukagai

Lo recorrimos para ver el Kanteibyo, el templo chino de Chukagai y el Daska, un supuesto parque temático de comida. Este último fue otro de los fails, porque el 3r piso, el que supuestamente estaba lleno de puestecitos de comida china como en el Shangái de los años 20, está siendo remodelado hasta la primavera del 2016 (podéis ver la info en su web), y aparte de la planta baja, que hay un super con productos chinos, en el 2F sólo hay puestos de masajes.

Kanteibyo Temple (Yokohama Chukagai)

Ya se iba haciendo tarde, por lo que antes de volver a Tokyo nos quedaba una última visita, y en la que teníamos todas las esperanzas puestas: el Museo del Ramen.

El museo está al lado al lado de la estación de Shinyokohama, por lo que nos pillaba un poco lejos de la zona en la que estábamos, pero afortunadamente en metro se llega relativamente rápido. Eso sí, el edificio en sí cuesta un poco de encontrar, ya que la fachada es un poco anodina y es poco reconocible.

Una vez pasas los tornos de entrada, está el museo propiamente dicho, con paneles explicativos sobre el ramen y un poco de historia, pero todo en japonés, igual que los panfletos, así que a menos que tengáis un gran dominio del idioma poco os cundirá.

Al lado de la exposición hay unas escaleras que te llevan a una planta inferior, y ahí fue cuando nos quedamos sorprendidos, pues no nos esperábamos lo que nos encontramos para nada.

Al bajar las escaleras te encuentras el Japón de 1958 -año en que se inventaron los fideos instantáneos- decorado y ambientado hasta el más mínimo detalle. Hay varios restaurantes, cada uno con su ramen especializado según región y puedes pedir el ramen de degustación para probar, pero ¡ojo! aunque diga degustación, la cantidad es de un ramen habitual.

Museo del Ramen

Nosotros probamos uno de soja que no estaba muy allá y el Hakata ramen (cerdo), que simplemente estaba espectacular. Nos hubiera gustado probar más, pero fue físicamente imposible. Aquí podéis ver las fotos de la variedad que ofrecen.

Y después de la cena sí que ya era hora de dejar Yokohama y volver a Tokyo, todo sea dicho, bastante agotados.

Como conclusión, si ahora volviera a plantear el viaje, seguramente eliminaría Yokohama y me quedaría en Kamakura todo el día para poder verla más a fondo y pararía a la vuelta en Shinyokohama para visitar el Museo del Ramen. No es que sea una ciudad fea o no valga la pena, pero creo que hay visitas mucho más aprovechables, por lo menos en el primer viaje a Japón.

Podéis ver la galería de nuestra tarde en Yokohama aquí

También recomiendo que probéis la experiencia de la bici en Kamakura ya que moverse es muchísimo más cómodo, y en Yokohama que no os confiéis en las distancias.

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About Author

Publicista y Directora de Arte adentrada de lleno en el idioma y el mundo japonés. Actualmente cursando el Master de Estudios de Asia Oriental (UOC).

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