4th day. Museo Ghibli (parte I)

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Hoy abordamos la primera parte de nuestro cuarto día en Japón, la visita al Museo Ghibli. He dividido la entrada en dos partes para poder extenderme más en cada una y que sea más amena la lectura. Allá vamos!

La visita al Museo Ghibli desde siempre la había tenido como un must si algún día cumplía el sueño de viajar a Japón, por lo que fue de las primeras cosas que incluímos en el planning.

Las entradas las compré desde España a través de JTB Spain sin ningún problema, pues fueron muy atentos y profesionales, (también compré el Japan Rail Pass a través de ellos). La parte mala de comprarlas desde España a través de agencia es que te cobran comisiones, pues en Japón la entrada vale 1000 yenes (7,5€ aprox), y a mi me costó 15€. Sí, es el doble, pero teniendo en cuenta que sólo emiten unas 200 entradas al día, no nos podíamos arriesgar a esperar a llegar a Japón para comprarlas, pues seguramente nos hubiéramos quedado sin.

El museo está un pelín alejado del centro de Tokyo, en Mitaka, pero realmente se tarda poco en metro (creo recordar que nosotros tardamos unos 30 minutos aprox.), y una vez allí, quedan unos 15 minutos de caminata, pero se hacen muy amenos ya que se atraviesa el parque Inokashira.

Una vez llegamos a las puertas del Museo, sobre las 11 de la mañana, y empezamos a ver atrezzo, como las indicaciones y luego el Totoro de las taquillas, la emoción se empezó a apoderar de nosotros y ya estábamos con un hype desorbitado.

Totoro

Entramos directos, sin ningún tipo de cola y sin ningún problema para canjear la reserva por las entradas reales, que por cierto, fueron uno de los detalles que más me gustaron, pues cada una tiene un fotograma diferente de una de las múltiples películas del Studio Ghibli… ¡Como souvenir es muy molón!

Ghibli Museum Admission Tickets

(Foto de https://flic.kr/p/6B1Fq5 )

Lo primero que hicimos fue hacer cola para entrar al Saturn Theater, el cine del museo dónde se puede ver el corto de Mei y el Gatobús. Particularmente, tenía mucha expectación, pues me encanta la película de Totoro y además, es un corto que no se puede ver en otro sitio. Dura unos 15 minutos (30min aproximadamente entre que entras, te sientas, empieza, etc) y la verdad es que me lo pasé en grande, pues es divertido, emotivo y original, cómo todo lo que hace Ghibli vamos. Ya sólo por el corto, merece la pena invertir una mañana y acercarse al museo.

Mapa del museo. Cortesía de http://arteri.search-art.asia/

Al salir del cine nos dirigimos hacia la sala del Nekobasu gigante, al que sólo permiten el acceso a los niños y que no negaré que mirábamos con cierta envidia, para luego salir a la terraza que hay la azotea y en la que te recibe el robot de la película “Castillo en el Cielo”.

La siguiente parada fue la exposición permanente, que por un lado recrea el estudio de Hayao Miyazaki con todo lujo de detalles -es increíble- y por el otro, se centra más en técnicas de animación, luces estroboscópicas, etc.

La exposición temporal que estaba cuando fuimos era “El cascanueces y el rey ratón“, que cuenta el particular punto de vista de Hayao Miyazaki sobre el clásico “El cascanueces”, cuento que le fascinó. Esta parte fue la que menos me gustó, porque aunque estuviera todo muy bien hecho y expuesto, al no ser de una película de Ghibli como que perdía un poco la magia.

Cartel de la exposición temporal “The Nutcracker and the Mouse King”

Por último, ya sólo nos quedaba la zona más peligrosa: la tienda “Mamma Auito” o lo que es lo mismo, una tienda llena de merchandising de todo tipo de todas las películas de Ghibli. La verdad que estuvimos un buen rato, pues había tantas cosas que era imposible decidirse por qué cosas comprar. Yo al final me llevé un peluche del Nekobasu del corto, un monedero del Nekobasu también, una figura de Totoro e imanes para la nevera y una figurita de un espíritu del bosque de la Princesa de Monoke, aunque me hubiera llevado mil cosas más.

Antes de irnos, pasamos por la zona de restauración, el Café del Sombrero de Paja, y como era la hora de comer y había una cola bastante larga, nos tomamos sólo dos cervezas, pero nos llevamos una grata sorpresa cuando vimos que eran una edición especial del Museo. El camarero, muy amable, nos indicó que nos podíamos llevar, lo cual fue una odisea, conseguir que aguantaran todo el viaje sin romperse!

Cerveza "Kaze no Tani"

En resumen, si os gusta Ghibli y tenéis dudas sobre si gastar una mañana o una tarde en ir al museo, yo os lo recomiendo encarecidamente. Es un sitio excepcional, dónde todo está cuidado al detalle y además la entrada no es para nada cara. Disfrutaréis un montón y veréis también como los japoneses disfrutan y adoran a Hayao Miyazaki : )

La única pena es que no se pueden hacer fotos dentro del Museo, por lo que el material gráfico es poco abundante y encima fotos de móvil, así lo siento porque la parte gráfica de hoy sea un poco deficiente…

Podéis ver el álbum del Museo Ghibli aquí

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About Author

Publicista y Directora de Arte adentrada de lleno en el idioma y el mundo japonés. Actualmente cursando el Master de Estudios de Asia Oriental (UOC).

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