Cultura japonesa. Crónica del Madrid Otaku

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El pasado fin de semana, el 19 y 20 de marzo, tuvo lugar en Madrid la primera edición de Madrid Otaku en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de la mano de la Asociación Cultural Nippon en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid.

La muestra se centró en el anime, el manga, los videojuegos, la cultura japonesa y el cosplay, formato que en la capital conocemos bien, pues son varias las muestras de este tipo que tienen lugar a lo largo del año. Aún así, Madrid Otaku nació con la intención de mejorar el formato y adaptarlo más al gusto de los asistentes, por lo que el número de actividades era más variado y numeroso.

Entrada a Madrid Otaku

Nada nuevo que decir acerca del Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, pues es un espacio harto conocido, así como sus sus defectos y virtudes. Madrid Otaku ocupó la planta baja y la intermedia, pero se hacían palpables el gran número de espacios vacíos en ambas plantas. En la planta baja se situaron el escenario, los stands, los puestos de comida, la ‘sala’ de conferencias, la zona de talleres y un pequeño tatami para las exhibiciones de artes marciales entre otros. La planta intermedia, en cambio, se dedicó entera al despliegue de la zona de gaming, la cual fue muy completa y de gran calidad, pues aparte de disputarse torneos y competiciones, también había freeplays, máquina de DDR, eSports, etc.

Zona gaming

Los defectos que destacaría de las instalaciones fueron el frío, sobretodo el sábado; la infortunada ‘sala de prensa’, pues había que elevar muchísimo el tono de voz para poder entenderse debido a la música estridente que sonaba al lado; y la ‘sala de conferencias’, una habitación bastante pequeña con capacidad para apenas 45 personas, oscura, mal sonorizada y un poco agobiante.

Según la programación, en Madrid Otaku se iban a poder disfrutar de tres exposiciones: ‘Bleach, el arte tras la animación‘, ‘El Japón de ayer y hoy’ e ‘Itasha, el tunning llevado al extremo’, de las cuales me interesaba especialmente la de fotografía de Japón. 

Las exposición de bocetos de Bleach dejaba bastante que desear, pues como se puede observar en la imagen, estaba llena de despropósitos, como el cartel del nombre de la exposición, una disposición caótica y sin ningún tipo de apoyo textual o explicativo.

La exposición de El Japón de ayer y hoy’ constaba de dos partes, una compuesta por las fotografías de Adolfo Farsari, el cual es conocido por sus fotografías del Japón tradicional coloreadas, y por otra, el contraste con las de Iñaki Campos, las cuales muestran el Japón moderno. Como añadido, habían otras fotografías de ‘particulares’ sin ningún sentido, al margen de haber sido hechas también en Japón. Esta exposición también tenía las mismas carencias que la de Bleach, pues las fotos estaban organizadas sin ningún orden, a una altura excesivamente alta y con la información sobre la exposición en un triste DINA4 pegado en la pared. 

Por último , la exposición ‘Itasha, el tunning llevado al extremo’ es la que a nivel logístico estaba mejor montada, lo malo es que únicamente había un coche para ver, así que no sé si lo llamaría exactamente una ‘exposición’.

En cuanto a los eventos, había una gran variedad y para todos los gustos, desde los típicos concursos de cosplay o karaoke hasta conferencias, exhibiciones de artes marciales, etc. Nosotros asistimos a un par de las conferencias programadas para el sábado, ‘Fantasmas de Cine. La mujer japonesa en el fantástico de posguerra’ y ‘El universo fantástico de Studio Ghibli’, ambas a cargo de Antonio Míguez Santa Cruz. Cabe decir que, aunque las dos fueron muy interesantes y estaban muy bien documentadas y preparadas, hubo una serie de fallos de organización e infraestructura que hicieron que ambas se resintieran.

Por un lado, la conferencia Fantasmas de Cine. La mujer japonesa en el fantástico de posguerra’ empezó unos 20-25 minutos más tarde de la hora estipulada debido a que la conferencia anterior no terminaba (desconozco si también empezó con retraso), además de lo comentado anteriormente de las condiciones de la sala, excesivamente oscura y con muy mala acústica.

Por el otro lado, la conferencia acerca del mundo fantástico de Ghibli tuvo muchísima más asistencia, por lo que hubo gente que se tuvo que quedar fuera de la sala. También empezó con retraso, provocando que el final fuese bastante precipitado, lo que fue una pena ya que estaba siendo bastante interesante y amena.

De las exhibiciones programadas, el sábado presenciamos la de Aikido, la cual se hacía en un tatami bastante escaso perdido hacia el final de la primera planta y a la cual apenas hubo asistencia, además de ser más una clase de práctica que una exhibición propiamente. El domingo, en cambio, asistimos al que para mi era el evento estrella del Madrid Otaku, la exhibición de shodō de Mitsuru Nagata, al que además tuvimos la oportunidad de realizarle una entrevista que publicaremos en breve. Sus exhibiciones fueron magníficas, realizando en apenas unos 20 minutos dos obras increíbles.

Pasando ya a la parte de los stands, si bien me pareció que fueron bastante escasos, perjudicando inevitablemente la variedad de los mismos, favoreció a que la muestra no se centrara simplemente en la compra compulsiva de merchandising.

En cuanto a los puestos de comida, es algo habitual que no haya mucha variedad, en este caso había tres diferentes, dos de los cuales aprovechándose de la circunstancia vendiendo botes de ramen instantáneo a 4€ o dos onigiris a 5€. Sin embargo, había otro puesto, Mama Curry, con muy buena pinta y con precios más ajustados, que además era el que curiosamente tenía siempre gente comprando. No llegamos a probarlo, así que no puedo decir qué tal está a nivel cualitativo, pero creo que es positivo para este tipo de eventos apostar más por este tipo de ofertas además de la diversidad.

Mama Curry

Una de las cosas que más me sorprendió de Madrid Otaku fue la baja asistencia en general, hecho que puede venir motivado por la saturación hacia este tipo de eventos, el mal tiempo o la cercanía a la Semana Santa. Por ese motivo, tampoco hubo aglomeraciones ni colas interminables para las taquillas o para entrar, lo cual siempre hace más agradable la visita.

En definitiva, siempre es de agradecer que surjan iniciativas nuevas y motivadas por la ilusión de hacer algo diferente, pero lo que sí que es cierto es que a nivel organizativo a Madrid Otaku aún le queda un largo trecho por recorrer, especialmente en la coordinación de voluntarios, en la estructuración de los diferentes espacios y en la organización de algunos de los eventos.

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Publicista y Directora de Arte adentrada de lleno en el idioma y el mundo japonés. Actualmente cursando el Master de Estudios de Asia Oriental (UOC).

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