6th Day. Nikko

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Después del parón de unos días, retomamos el blog hablando de nuestra visita a Nikko.

Los que vamos por primera vez a Japón, solemos hacer las mismas excursiones de un día, pero esta -aunque típica- me la habían recomendado de forma especial bastantes personas, por lo que teníamos bastante expectación acerca de lo que nos íbamos a encontrar.

Para ir, cogimos el tren en Tokyo Station hasta Utsonomiya y allí hicimos el trasbordo a la Nikko Line. Aunque sobre el papel no parecía mucho tiempo, se nos hizo bastante pesado, pues en Utsononomiya tuvimos que esperar casi 30 minutos a que saliera el tren, el cual al ser bastante antiguo, no iba precisamente rápido.

Nada más llegar a Nikko y salir de la estación, ya vimos el gran cambio de escenario, pues estábamos en plena montaña, y de momento, pintaba muy bien, pero entonces nos dimos cuenta del frío que hacía, lo cual nos pilló completamente por sorpresa. Poco podíamos hacer, así que esperamos a que viniera el autobús que nos iba a llevar a la zona de las primeras visitas: el lago Chuzenji y la catarata Kegon.

Estación de tren de Nikko

El viaje en autobús duró aproximadamente 1 hora, y aunque es una subida que se disfruta por las vistas, se hace un poco larga, más aún recién llegados de Tokyo.

Al primer sitio al que nos dirigimos fue Kegon Fall, una cascada de 97 metros impresionante que es uno de los must de Nikko. Hay un mirador con dos alturas desde donde se ve bastante bien, pero también está la opción de usar un ascensor que te baja hacia una zona más baja. Debido al frío, nosotros preferimos irnos hacia el lago para así terminar cuanto antes y volver a Nikko.

Kegon Fall

El lago Chuzenji sin duda es una de las estampas más bonitas de la zona de Nikko, pues es bastante más grande de lo que nos imaginábamos y, además, el paisaje que lo enmarca es inigualable.

Después de pasar un rato por los alrededores del lago decidimos volver al pueblo, y mientras esperábamos el autobús, fue bastante curioso fijarse en los carteles de advertencia de la estación. Aún así, nosotros no vimos ningún mono, ni por la estación, ni por la zona de la cascada…

Carteles previniendo de los monos salvajes

De vuelta al centro de Nikko, comimos y empezamos el recorrido por el mausoleo de Taiyuinbyo. Personalmente, fue una de las visitas que más me gustó de Nikko, pues me pareció impresionante, tanto en tamaño como en belleza. Normalmente siempre se hace más foco en Toshogu, pero creo que este merece mucho la pena visitarlo.

Taiyuinbyo

Cuando terminamos en Tokugawa, hicimos visita rápida a Futarasan-jinja y luego fuimos hacia Toshogu. Personalmente, destaco la pagoda de 5 pisos de Toshogu, pues aunque vimos bastantes a lo largo del viaje, realmente el entorno que enmarca a ésta es único. La única pena es que estaban en obras y la entrada Yomeimon totalmente tapada.

Futurasan-Jinja

Ya se acercaba la hora de cierre en los templos, por lo que nos apresuramos en ir hacia Rinno-ji, el cual también está tapado con una estructura bastante gigantesca, lo que nos despistó un poco a la hora de encontrarlo.

La pena fue que por 10 minutos no pudimos entrar, pues cierran la admisión una hora antes del cierre, así que nos dirigimos hacia la última visita, el puente Shinkyo, el cual está entre los 3 puentes más importantes de Japón. Otro “must” de Nikko.

Shinkyo

Nos despedimos de Nikko relativamente pronto, ya que aún nos quedaba por delante el trayecto hasta Kyoto, y no queríamos llegar muy tarde, además que el cansancio ya empezaba a hacerse palpable.

Como valoración de la excursión a Nikko, la verdad que es muy recomendable, pues el sitio en sí es precioso y la zona de templos en medio del bosque y la naturaleza es inigualable. De todas formas, analizando a fondo como fue nuestra visita, sí que destaco algunos aspectos negativos.

El primero de ellos fue planificar la excursión para el mismo día que íbamos a Kyoto, pues aunque a priori parecía buena idea, realmente da muy poco margen de tiempo y al final del día se acumulan muchos kilómetros y tiempo en transporte público, lo que puede ser agotador y menguar el disfrute.

Otro aspecto negativo fue el clima, pues si bien en Tokyo estuvimos genial en camiseta de manga corta y chaqueta, en Nikko hacían falta unas cuantas capas más de ropa, y el frío al final acaba siendo muy molesto y un acelerador de las ganas de volver a una zona más cálida.

Y por último, si hiciera la misma visita, llegaría más pronto a Nikko (nosotros llegamos sobre las 10:30 de la mañana) y cambiaría el orden de las visitas, para ir primero a los templos y luego a la zona de Chuzenji y Kegon Falls.

Podéis ver el álbum completo de nuestro día en Nikko aquí

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About Author

Publicista y Directora de Arte adentrada de lleno en el idioma y el mundo japonés. Actualmente cursando el Master de Estudios de Asia Oriental (UOC).

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