Cine japonés. ‘Onibaba’ de Kaneto Shindō

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El cine japonés es algo que también me apasiona (bueno, el cine en general), por lo que me he animado a empezar a hacer reviews de autores y películas interesantes. Debido al ciclo de cine de Kaneto Shindō que la Fundación Japón está llevando a cabo estos días en Madrid, que mejor que empezar con ‘Onibaba, una de las películas proyectadas.

Kaneto Shindō (新藤 兼人 , Hiroshima, Japón – 22 de abril de 1912 – 29 de mayo de 2012, Hiroshima) fue un director de cine, guionista, productor y director de arte japonés. Dirigió 48 películas y escribió los guiones de 238. Es reconocido como director por Hijos de Hiroshima, The Naked IslandOnibaba, Kuroneko y A Last Note.

Shindō nació en la Prefectura de Hiroshima e hizo varias películas sobre Hiroshima y la bomba atómica. Como sucede con su primer mentor Kenji Mizoguchi, muchas de sus películas expone el personaje de mujeres de carácter. Fue un pionero de la producción independiente en Japón, fundando la empresa Kindai Eiga Kyokai. Continuó trabajando como guionista, director y autor hasta su muerte a los cien años.

Hizo una serie de películas autobiográficas, empezando con el drama de 1951 Story of a Beloved Wife, sobre su experiencia para convertirse en guionista; en 1986 Tree Without Leaves, sobre su infancia; en 2000 By Player, sobre su empresa; y su última película Postcard, dirigida a los 98 años y basada en su etapa en el servicio militar.

Fuente: Wikipedia

La sipnosis de la película dice así:

En el Japón medieval, la madre y la esposa de un guerrero esperan su vuelta del frente. Sobreviven engañando a los soldados perdidos en los campos, a los que asesinan para luego vender sus pertenencias. Su rutina se ve truncada cuando un amigo del hijo/marido, que también es vecino, vuelve del frente solo.

Cartel original japonés de ‘Onibaba’

Y con este pretexto, simple a primera vista, Kaneto Shindō nos presenta toda una joya de película bajo la etiqueta de film de terror, pero que realmente abarca mucho más.

Por un lado, la primera parte de la película es de un estilo más costumbrista, pues nos muestra cómo es el día a día de las dos mujeres en sus quehaceres más mundanos hasta que aparece Hachi -el amigo del hijo/marido- que vuelve solo de la guerra y rompe la rutina de las dos mujeres creando nuevos frentes.

Es en esta parte más costumbrista donde se nos muestra el Japón feudal y las consecuencias de la guerra, tales como la pobreza, la dejadez en los campos y cosechas o la pérdida de seres queridos, factores que desencadenan los instintos más básicos del ser humano como el hambre, el miedo o el sexo. Para mi, es este relato acerca de los instintos más primarios  y sus consecuencias el tema principal de la película y lo que quiere realmente Shindō quiere destacar.

Por otro lado, es hacia el final de la cinta, el momento en que aparece el samurai desertor con la máscara, cuando empiezan a introducirse los elementos terroríficos y sobrenaturales, haciendo hincapié en la leyenda en la que está basada la película. Podéis leerla aquí, pero si aún no habéis visto ‘Onibaba’, no recomiendo que la leáis pues os puede estropear el final.

En cuanto a los otros aspectos del film, este es escueto tanto en actores como en decorados, pero es esta ‘escasez’ lo que hace concentrar la acción y ayuda a crear un ambiente claustrofóbico y tenso. Muestra de ello la tenemos en las escenas que transcurren en la casa de las dos mujeres, entre los altos y amenazadores juncos, en la pasarela del río dónde cogen agua…

A la creación de esta tensión también contribuye la maravillosa fotografía en blanco y negro, llena de contrastes y matices, junto con los planos y encuadres, algunos inolvidables, como por ejemplo el momento en que aparece por primera vez el ‘demonio’ entre los juncos para aterrorizar a la nuera.

Son precisamente estos juncos un elemento característico de la historia, teniendo prácticamente un papel coprotagonista, pues en cierta forma, intervienen en muchas escenas con su movimiento, unas veces amenazador, otras enfurecido.

La banda sonora, compuesta principalmente por percusiones de carácter primitivo, también merece destacarse, incluido el silencio, pues es uno de los elementos que ayuda en la creación de la atmósfera malsana, tensa y terrorífica.

En definitiva, si os gusta el terror clásico y el cine japonés, con sus matices y sus características, esta película os encantará. No es sólo lo que se ve en pantalla, sino también lo que insinúa: el simbolismo y las metáforas que inundan todo el metraje y que requieren más de un visionado para descubrirlos todos.

En cambio, si no sois amantes del cine clásico y queréis algo más contemporáneo o más espectacular, quizás os resulte un poco lenta y/o aburrida.

‘Onibaba’, como primer acercamiento a Kaneto Shindō y a su cine creo que es una gran elección, porque a pesar que su nombre no figura entre los grandes destacados del cine japonés, creo que también hay que tenerle en cuenta, pues fue un magnífico cineasta.

Valoración de 'Onibaba' de Kaneto Shindō

8.0 Muy buena
  • Valoración personal 8
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About Author

Publicista y Directora de Arte adentrada de lleno en el idioma y el mundo japonés. Actualmente cursando el Master de Estudios de Asia Oriental (UOC).

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