5th day. Suidobashi e Iidobashi

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La planificación para el 5º día en Tokyo era menos espectacular que otros días y, además, tampoco nos generaba tanto “hype”, pero aún y así, no pintaba del todo mal, pues nos esperaban los barrios de Iidabashi, Suidobashi y Roppongi.

La ruta empezó por Iidabashi, más en concreto por el barrio Kagurazaka, uno de los seis barrios de geishas (hanamichi) de Tokyo.

Street of Iidabashi

Empezamos por Waseda Dori, calle que nos llevó hasta la primera parada, Zenkokuji, un templo budista dedicado a Bishamonten, uno de los siete dioses de la fortuna japonesa. Es bastante famoso en el barrio y, aunque no es un templo muy espectacular, sí que me llamó la atención la placa conmemorativa dónde explican que el todo el templo fue destruido en la 2a Guerra Mundial y reconstruido después.

Zenkokuji Temple @ Iidabashi

Después de ver el templo decidimos callejear por las calles del barrio, pues es un contraste bastante grande el tipo de casas y calles con los rascacielos y el bullicio que caracterizan Tokyo.

Tuvimos la suerte de encontrarnos con dos geishas auténticas, pero nada más vernos se apresuraron a perderse por las callejuelas, supongo que para prevenir un posible acoso fotográfico por nuestra parte.

Como curiosidad, en varias tiendas de Iidabashi vendían baos gigantes, y no pude evitar pedirme uno, aunque de un tamaño más normal. ¡Muy rico!

Oishii bao @ Iidabashi

Luego callejeamos un poco más antes de dirigirnos hacia la siguiente parada, Suidobashi, o lo que es lo mismo, Tokyo Dome y sus alrededores.

Antes de entrar al Tokyo Dome, primero visitamos el Koishikawa Korakuen, que está justo al lado. A simple vista puede parecer un parque muy normal, pero es uno de los dos únicos parques que se mantienen desde el período Edo, por lo que lo hace más especial.

Descataría los dos lagos que hay, sobretodo el más pequeño, que está lleno de nenúfares; y luego los dos puentes, el “Puente de la Luna Llena” y el Tsutenkyo.

Tsutenkyo Bridge @ Koishikawa Korakuen

Esta vez no optamos por la audioguía para visitar el parque, ya que el tríptico que dan con la entrada es bastante completo, así que lo recorrimos de una forma más ágil que el Hama Rikyu.

La siguiente parada era Tokyo Dome, pero al entrar, tuvimos una anécdota graciosa, ya que por error entramos por el edificio de “Wins”, el cual pensábamos que era un centro comercial, pero nada más alejado de la realidad, pues se trata de una casa de apuestas de carreras de caballos.

Una vez conseguimos salir de ese sitio tan sórdido, que por cierto estaba bastante lleno, ya nos dirigimos hacia el estadio. Cuál fue nuestra sorpresa llegar y ver que estaba toda la zona abarrotada de teenagers sobreexcitadas. Según pudimos leer, tanto ese día como el siguiente, había dos conciertos del grupo “Kattun”, que por lo visto debe ser lo más en Japón.

Concierto de Kattun en Tokyo Dome

Aunque fue curioso ver cuál es el ambiente de un concierto de este tipo en Japón, la verdad es que tuvo sus inconvenientes, pues estaba todo Tokyo Dome abarrotado: tiendas, atracciones, restaurantes, etc., por lo que nos quedamos menos de lo planeado inicialmente.

Aparte de pasear por la zona, entramos en la tienda oficial de los Giants y nos empezamos a plantear lo de buscar un sitio para comer, lo cual era imposible sin esperar 1 hora mínimo en cualquier sitio, por lo que decidimos irnos hacia Roppongi y comer allí.

Una vez ya en la zona de Roppongi,  teníamos como must ir al Jinpachi, izakaya que sirvió de inspiración a Quentin Tarantino para Kill Bill, y teníamos mucha hambre, por lo que era la opción perfecta. Pero cuál fue nuestra desesperación cuando llegamos a la puerta y estaba cerrado al público por una boda…No nos quedó otra que ir a Roppongi Hills para ir a lo seguro.

Como centro comercial es un poco caótico, ya que hay varios edificios y bastantes zonas, y a veces para ir de una a otra se tarda muchísimo, pero aún así el jardín que tiene, las vistas a la Tokyo Tower o la araña de Louise Bourgeois valen la pena.

Una de las cosas que no me esperaba de Roppongi es la exposición de Naruto que había en ese momento, pues tenía muy buena pinta, pero como el otro integrante del viaje no ha visto la serie, decidimos dejarlo para la segunda etapa en Tokyo. Aún así, fue curioso ver como todos los restaurantes del complejo participaban de la exposición ofreciendo platos exclusivos de Naruto.

Con Roppongi hoy me voy a extender poco porque volvimos otro día, con una mejor experiencia y mejores documentos gráficos…

La valoración del día fue bastante pasable (de 6), ya que si bien no vimos grandes cosas, sí que hubo partes que disfrutamos bastante como Koishikawa Korakuen o Iidabashi. Aún así, os recomiendo que si vais en un futuro a Japón y es vuestro primer viaje, que no incluyáis estas zonas, más pensadas para segundos viajes o cuando realmente quieres conocer otras zonas de Tokyo fuera de las 3 clásicas.

Podéis ver el álbum completo de nuestro día aquí

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About Author

Publicista y Directora de Arte adentrada de lleno en el idioma y el mundo japonés. Actualmente cursando el Master de Estudios de Asia Oriental (UOC).

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