11th day. Miyajima

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Hoy hablamos de una de las mejores experiencias de nuestro viaje y de una de las que más ganas teníamos de que llegase, la visita a la isla de Miyajima. 

Después de haber pasado la mitad del día visitando Hiroshima, volvimos a la estación central para coger el tren dirección Miyajimaguchi, puerto desde dónde sale el ferry que, en apenas 15 minutos, atraca en el puerto de Miyajima.

Llegando a Miyajima

A la isla llegamos sobre las 18:30h., por lo que a esa hora la mayoría de tiendas y demás puestos para turistas estaban ya cerrados y apenas quedaba gente por las calles, por lo que fuimos directamente al ryokan Watanabe Inn, situado al lado de la entrada del templo Daishō-in.

Si tenéis la oportunidad, aunque el precio sea un poco elevado, os recomiendo encarecidamente que paséis una noche en Watanabe Inn, pues realmente vale la pena. Todo está cuidadísimo al detalle y los dueños son la quinta esencia de la amabilidad, lo que contribuyó considerablemente a que el conjunto de la experiencia en Miyajima fuese tan buena.

Ryokan Watanabe

Con la habitación teníamos incluida una cena de degustación, la cual estuvo más que a la altura de las expectativas. Los platos estaban cuidados al milímetro, tanto en disposición como en color, y todos los productos eran locales o de la zona, por lo que el sabor era excepcional. 

Una vez terminamos de cenar, aunque ya era un poco tarde, nos pusimos la yukata y salimos a dar un paseo por el pueblo, todo en calma y sin gente, uno de los atractivos de decidir pasar la noche en Miyajima. Literalmente, no había nadie por la calle, sólo los shika (que no tienen nada que ver con los de Nara), y fue una experiencia preciosa ver el ootorii y Itsukushima iluminados en medio del mar y la oscuridad.

Ootorii de Miyajima de noche

Al día siguiente y después de un increíble desayuno, dejamos pronto el ryokan para poder aprovechar al máximo el tiempo que nos quedaba en la isla antes de volver a Tokyo.

Nuestra primera parada fue el templo buddhista Daishō-in, uno de los más importantes de la secta Shingon. El templo es bastante grande y la naturaleza de alrededor juega mucho a su favor, pues crea un entorno inigualable, con muchos detalles escondidos entre la vegetación, o rincones que, a priori, podríamos pasar por alto. Las partes que más me impresionaron fueron la cueva que alberga hasta 88 buddhas en su interior, los innumerables jizo esparcidos por todo el templo y la escalera con sutras en la barandilla, los cuales si se hacen girar a medida que se sube por la escalera, tienen el mismo efecto que si se recitan. Sin duda, es uno de mis templos favoritos de Japón, probablemente del que guardo mejor recuerdo, aunque sea menos espectacular o menos turístico.

Daishō-in

Daishō-in

La siguiente parada fue el templo por excelencia de Miyajima, Itsukushima, el cual también da nombre a la isla aunque comúnmente sea más conocida como Miyajima (isla santuario). Sin duda, es el sitio de la isla más poblado de turistas, pero las colas para entrar son bastante rápidas y se visita enseguida, por lo que tampoco se forman grandes aglomeraciones. Aunque es un templo sencillo y nada recargado, el entorno en el que está situado hace que sea único y aunque nosotros lo vimos con la marea baja, también tiene su punto interesante.

Itsukushima

Torii desde Itsukushima con la marea baja

Si tenéis la oportunidad os recomiendo encarecidamente incluir a Miyajima en vuestro recorrido, pues realmente es una zona muy bonita y que vale la pena visitar, sobretodo haciendo noche en la isla. Personalmente, con lo único de lo que me quedé con ganas es de hacer una excursión al monte Misen, pues las vistas y la experiencia tienen que ser increíbles.

Otro must si visitáis Miyajima son los increíbles momiji, el dulce típico de la isla con infinidad de sabores (a destacar el de té matcha y el de anko) y que venden en multitud de sitios.

Momiji, dulce típico de Miyajima

Podéis ver el álbum completo de Miyajima aquí

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About Author

Publicista y Directora de Arte adentrada de lleno en el idioma y el mundo japonés. Actualmente cursando el Master de Estudios de Asia Oriental (UOC).

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